Real Madrid, campeón por un gran gol y por los errores del arquero de Liverpool

Los españoles vencieron 3 a 1 y se adueñaron de la gloria en Kiev. El alemán Karius, arquero del equipo inglés, cometió dos bloopers que derivaron en los goles de Benzema y Bale. Cuando el partido estaba 1 a 1, el galés desniveló con una chilena impresionante.

El Real Madrid conquistó nuevamente la Champions League al superar por 3 a 1 al Liverpool, este sábado en la final en Kiev, con lo que encadenó su tercer título seguido en la competencia de clubes más importante de Europa, y el 13ro en su historia.

Karim Benzema adelantó en el minuto 51 a los Merengues, Sadio Mané empató en el 55 y el galés Gareth Bale, que había entrado en juego en la segunda mitad, decidió el encuentro con un doblete (64, 83). El arquero Loris Karius, con graves errores en el primer y tercer tanto del Real Madrid, fue el protagonista negativo de la final.

A días del Mundial de Rusia, el Real Madrid abrochó la tercera Champions League consecutiva en la era del técnico francés Zinedine Zidane para darle un cierre perfecto a una temporada que lo tuvo con escaso protagonismo en el ámbito local.

La Casa Blanca amplió su reinado continental con trece Orejonas contra las siete del Milan de Italia, su inmediato perseguidor, y hasta se dio el lujo de vengarse de Liverpool por la final perdida en 1981, que justamente fue la última que no pudo ganar en la máxima competencia europea de clubes.

El cuadro inglés impuso condiciones desde el inicio del juego con una eficaz presión sobre los mediocampistas del Real Madrid, quienes mostraban muchas dificultades para conectarse con los delanteros.

Tanto James Milner, Jordan Henderson como el holandés Wiljnaldum cumplieron con creces en la tarea de neutralizar al croata Luka Modric y el alemán Toni Kroos, primeros generadores en el circuito de juego del conjunto español.

Por esa razón, en su afán de progresar en el campo, Real Madrid se vio obligado a saltear el sector medio con envíos largos de sus defensores para que Cristiano Ronaldo o Karim Benzema explotaran su potencia y velocidad frente a la última línea del conjunto inglés.

Al ganar esa puja en el sector medio, Liverpool quedaba mejor parado que su rival y ello se tradujo en un dominio que, sin llegar a ser abrumador, fue claramente perceptible sobre el campo de juego del Olímpico de Kiev.

Sin embargo, ocurrió una jugada que fue bisagra en el juego. Liverpool perdió a Salah por una lesión en el hombro izquierdo, provocada en un forcejeo con Sergio Ramos, quien claramente le trabó el brazo derecho y lo condicionó a una mala caída.

La lesión de Salah cambió el partido
Esa situación bloqueó mentalmente al equipo inglés y favoreció el crecimiento del Madrid, que minutos después tuvo que reemplazar a su lateral derecho Dani Carvajal, presuntamente también con una lesión seria.

La nueva tendencia se confirmó al comenzar el segundo tiempo acaso con uno de los errores más insólitos en la historia de las finales de la Champions. El arquero Loris Karius tenía la pelota en sus manos dentro del área, quiso hacer un saco de arco con un movimiento de bowling y no midió bien la cercanía de Benzema, que interceptó el lanzamiento con su pie y mandó la pelota dentro del arco ante el asombro de todo el estadio.

Para la tranquilidad del alemán, su equipo llegó al empate enseguida mediante un córner desde la derecha. El serbio Dejan Lovren le ganó en el salto a Sergio Ramos y Mané desvió el balón antes que pudiera atraparlo Keylor.

Sin embargo, Real Madrid era ya a esa altura un equipo bien relacionado con la pelota y Liverpool no tenía la misma intensidad al momento de disputarla.

Por eso no sorprendió que los españoles recuperaran rápidamente la ventaja, aunque sí sorprendió la manera. Es que el galés Bale, tres minutos después de su ingreso a la cancha, ensayó una chilena dentro del área, sorprendió a Karius y se transformó en el inesperado héroe de la final.

Desde entonces, el partido se abrió porque Liverpool se jugó el resto en busca del empate y Real no quiso nada de especulaciones. Mané tuvo la igualdad con un disparo en el palo y Cristiano pudo anotar el tercero de no mediar un cruce salvador Robertson.

La definición llegó con otro increíble error de Karius para confirmar la peor noche deportiva de su vida. Bale sacó un zurdazo desde afuera del área que llevaba complicaciones mayores y la pelota tomó contacto con la red después de hacer escala en las manos blandas del arquero.

Demasiadas ventajas dio Liverpool en su intento de destronar al multicampeón español, que una vez más, y de la mano de “Zizou”, alzó el trofeo más codiciado de Europa.

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