En qué se diferencia la prisión de la reclusión perpetua

Las penas privativas de libertad más severas que contempla el Código Penal son la prisión y la reclusión perpetua, una distinción que prácticamente ha caído en desuso en nuestro país, al igual que en la mayoría de los regimenes jurídicos del mundo.

Especialistas consultados por el Área de Prensa del Poder Judicial sobre la cuestión, precisaron que ambas penas llevan como inherentes el trabajo obligatorio y en los supuestos en que exceden de tres años.

También contemplan la inhabilitación absoluta, la privación del ejercicio de la responsabilidad parental y del derecho de disponer y administrar los bienes por actos entre vivos, conforme lo dispuesto por el artículo 12 del Código Penal.

En tal sentido, consignaron que procede la libertad condicional cuando el recluso ha observado ciertas condiciones para poder solicitarla. Esto es cuando ha cumplido el tiempo de la condena previsto en la normativa de fondo, destacándose la obligación de no cometer nuevos delitos, adoptar oficio, profesión, arte, industria o profesión, someterse al cuidado de un Patronato del Liberado y no consumir bebidas alcohólicas.

En tanto, cabe destacar que la pena perpetua ya no existe en la práctica en Argentina, puesto que la normativa de fondo establece un límite temporal de 35 años, que nunca podrá exceder de los 50 conforme el criterio de los Tribunales.

Casos emblemáticos

Un crimen resonante fue el que tuvo por protagonista a la entrerriana Nahir Galarza, quien fue condenada a prisión perpetua por el Tribunal que la juzgó, dado que la encontró responsable de homicidio calificado por el vínculo de pareja, convirtiéndose en la mujer más joven en imponérsele tal pena en la historia penitenciaria del país.

En cuanto a la reclusión por tiempo indeterminado, fallos jurisprudenciales se pronunciaron a favor de su constitucionalidad, en los supuestos de reincidencia múltiple por homicidio.

Asimismo, se aplicó en los casos de extrema peligrosidad de los acusados, pudiendo citar a Carlos Robledo Puch, los Doce Apóstoles y a integrantes del Clan Puccio, cuyos crímenes generaron conmoción en la opinión pública.

         Cabe mencionar que su aplicación queda librada al arbitrio de los jueces, basándose en informes periciales para determinar si el recluso está o no en condiciones de acceder a la libertad condicional.

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