«A vos te gustan los pobres»: el texto que se hizo viral

Lo publicó la escritora y docente Cecilia Solá hace ya un tiempo, y es una invitación a abrir los ojos. Cecilia Solá es escritora, docente y forma parte del colectivo #NiUnaMenos. Es oriunda de La Paz, provincia de Entre Ríos.

Hace un tiempo, en 2018, publicó un texto titulado «A vos te gustan los pobres». Te invitamos a leerlo y, por qué no, reflexionar.

«A vos te gustan los pobres
A vos nadie puede acusarte de ser mala persona, o discriminador. Si a vos te gustan los pobres.
Te gustan los pobres cuando son ubicados, cuando agradecen la limosna con un «Dios la bendiga señora», «que Dios se lo pague, patrón», y se alejan con la cabeza gacha.
Te gustan los pobres que te ofrecen cortarte el pasto del cantero o limpiarte la vidriera del local, y te dicen «deme lo que quiera», porque ya sabemos que trabajo hay, que no trabaja el que no quiere, o el que quiere un pago justo.
A vos te gustan los pobres que reciben, sin quejarse, la ropa rota y sucia que llevas a las caridades, porque ya no te sirve ni de trapo de cocina, pero seguro que a ellos, pobrecitos, les va a servir, aunque sean medias rotas, remeras manchadas y hasta calzones usados.
Te gustan los pobres que no se animan a desear el asado de los domingos, ni el Samsung Galaxy S9, ni las zapatillas de marca, porque eso no es para ellos. La antena del Direct TV en un ranchito te ofende, igual que la piba sacándose fotos en una pieza sin revoque.
Los pobres en la calle gritando justicia, exigiendo derechos, pasan automáticamente de la categoría de «pobre gente» a la de «negros de mierda».
¿Por qué, cómo se atreven los pobres a desear, y peor aún, a exigir? ¿Cómo van a querer mirar la misma película que vos, tener el mismo teléfono que tu hija, las mismas zapatillas que tu hijo, si ellos son pobres y vos no? 
Hace tiempo, una mujer a la que ni quería ni respetaba, me dijo que desde que salieron «los planes» ya no conseguías una chica que te barra la vereda. Lo que no dijo fue que su vereda era de media cuadra, y que les daba diez pesos y una bolsita con pan viejo y desmigajado, ese que queda en la mesa después de comer. Porque el que tiene hambre, come lo que sea. Más o menos lo mismo que dijo la senadora riojana por Cambiemos, la señora Olga Brizuela, cuando propuso que la sociedad civil se organice para darles los desperdicios a los más necesitados, o lo que pensó la gobernadora Vidal, cuando mandó lechuga podrida, y flancitos con la fecha de vencimiento borrada a los pibitos del jardín 970, en La Plata.
A vos nadie puede acusarte de no ser caritativo. Eso sí, no con todos, sólo con los que no andan cortando calles y levantando ollas revolucionarias para toda la comunidad, sólo con los que no exigen, sino que vienen, calladitos y humildes a pedir tus desperdicios, y después agradecen.
A vos te gustan los pobres, pero no todos. Sólo los que te hacen sentir rico».

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