LOCALES

Cabo descubrió por Instagram que compañero tenía relaciones con su esposa y le disparó 9 veces

El oficial inspector se encontraba de servicio cuando su colega llegó. Tras insultarlo, le realizó los disparos que afortunadamente no alcanzaron a herirlo. El agresor fue detenido frente a su casa cuando «fue por su mujer».(El Liberal)

Dispuesto a ponerle fin al vínculo sentimental que su esposa mantenía con un colega suyo, un cabo de la policía atacó a tiros a un camarada cuando confirmó, a través de un mensaje de Instagram, que éste era el amante de su pareja.

La guardia de la Comisaría 14 se convirtió en un verdadero escenario de película, durante la madrugada de ayer, cuando el cabo primero Julio Leguizamón (36) llegó a la esquina de la dependencia —en Bolivia y España— y abrió fuego contra su compañero, el oficial Emiliano Fernández.

El brutal caso —que casi termina en tragedia— sucedió cerca de las 4.45 de la madrugada cuando Fernández (29) se encontraba en la vereda de la dependencia, calzado sobre el patrullero, cuando de la esquina su colega comenzó a insultarlo. 

«Eh vos puto, por qué no dejas de joder», dijo el cabo al oficial mientras caminaba hacia él por calle Bolivia de norte a sur. Sin esperar respuesta alguna, remontó su arma reglamentaria —que ya estaba desenfundada— y comenzó a hacer tiros a su superior.

Según se supo, el cabo alcanzó a hacerle tres disparos a quemarropa, pero Fernández que ya había sido alertado por la esposa de Leguizamón (ver nota aparte) empezó a correr en sentido a calle España hasta Alem.

En ese trayecto, Leguizamón le realizó a Fernández en total otros seis disparos. Por fortuna ninguno de ellos logró herirlo. El oficial corrió muy de prisa, dio la vuelta a la manzana y regresó a su base a pedir ayuda.

Allí, Fernández —que era el oficial de servicio— pidió a un agente que manejara el móvil. Ambos salieron tras los pasos del cabo. El oficial tenía la «certera sospecha» de que el cabo iba a continuar con la balacera, pero con su esposa.

Con ayuda de sus pares de la Prevención, el oficial inició la búsqueda de su agresor. Diez minutos después lograron ubicarlo en la esquina de calles Cervantes y Garay —en el barrio San Martín— dentro de un remís, próximo a ingresar a su casa, donde estaba su esposa junto a sus dos hijos, uno de ellos en común con el acusado.

A través del altavoz del patrullero, Fernández le pidió a Leguizamón que descendiera del auto con las manos en alto y entregara su arma reglamentaria. Sin oponer resistencia, el cabo hizo lugar a la orden de su superior en jerarquía. Rápidamente fue reducido y apresado.

Fue el propio oficial Fernández el encargado de informarle a la Dra. Cecilia Pacheco —fiscal de turno— lo que había sucedido. Allí el «guardián del orden» reconoció que su colega había descubierto los mensajes entre él y la esposa (28) de su colega.

Inmediatamente el escenario del violento hecho se convirtió en un «hervidero de policías» que custodiaban no solo el escenario del grave episodio sino también los movimientos próximos del oficial y el comportamiento del cabo que ya estaba apresado.

Bajo la atenta mirada de las autoridades judiciales —Dra. Pacheco y Dra. Natalia Saavedra— y el subjefe de la Policía, personal del Departamento de Homicidios y Delitos Complejos realizaron los trabajos de rigor junto con Criminalística.

Una vez finalizadas todas las pericias, el oficial —que resultó con una herida en una de sus pantorrillas, pero que no sería compatible con un disparo, presumen que se podría haber raspado en la huida— realizó la denuncia en contra de su compañero y colega.

La fiscal de la causa confirmó a EL LIBERAL que Leguizamón será imputado por el delito de homicidio en grado de tentativa agravado por su condición de funcionario policial.

Secuestraron las armas reglamentarias de ambos, sus uniformes y celulares

Como parte del procedimiento, la fiscal de la causa ordenó que a ambos funcionarios se les realice un barrido electrónico para detectar presencia de pólvora en sus manos y el secuestro de sus uniformes.

El oficial estaba de guardia por lo que llevaba su uniforme de fajina, mientras que el cabo debía ingresar de servicio a las seis de la mañana por lo que también llevaba su camisa y pantalón de color azul.

Otra medida dispuesta por la fiscal fue el secuestro de los teléfonos celulares. Tanto el teléfono de Fernández como el de la esposa de Leguizamón ya que éste tenía su aparato propio en reparación.

Del escenario de la balacera los efectivos hallaron 9 vainas servidas que serán peritadas. Si bien ahora la investigación está a cargo de los efectivos del Departamento de Homicidios y Delitos Complejos, serán los expertos de Gendarmería Nacional los encargados de realizar las pericias a todos los elementos secuestrados.

«Te quiero», el mensaje que confirmó sus sospechas y casi provoca una tragedia

Fuentes judiciales y policiales confirmaron que si bien todo es materia de investigación, lo que había detonado el brutal ataque fue un mensaje que el oficial Fernández le envió a la esposa del cabo Leguizamón.

A las 4 de la madrugada, el cabo —que no tenía teléfono y utilizaba la alarma del aparato de su esposa para levantarse— se despertó cuando escuchó que el móvil de su mujer sonó. Al tomarlo descubrió que había recibido un mensaje a través de su cuenta de Instagram.

Al abrir el chat vio que el remitente era su compañero —el oficial Fernández— quien le había enviado un video con un poema y un escrito que decía: «Te quiero». En ese momento el cabo «muy tranquilo» —según el testimonio de su esposa— le preguntó: «¿Qué tienes con él? ¿Otra vez has vuelto con ese chango?» a lo que ella le habría respondido que ya habían acordaron con el oficial no hablar más y que iba a borrar los mensajes.

La mujer admitió el vínculo con el colega de su esposo por lo que éste salió de la casa diciéndole que iba a hablar con su compañero. Lo que causó sospechas a la joven fue que su marido tomó su arma reglamentaria y cargó sus proyectiles.

Ante la sospecha de que su marido y padre de uno de sus hijos podría cometer una tragedia, la mujer le envió un mensaje al oficial Fernández para alertarlo. Es por eso que el oficial —sabiendo que podía tener un altercado con su compañero— salió a la vereda. Fuentes de la investigación indicaron que si Fernández estaba dentro de la Comisaría podría haber sido «una verdadera masacre».

Las imágenes de las cámaras son clave

Ante el brutal caso, que generó conmoción no solo en los propios protagonistas sino también en toda la comunidad bandeña, la Fiscalía trabajó en la base de la Comisaría 14 hasta pasado el mediodía.

Fuentes cercanas a las investigación indicaron que los detectives —bajo la supervisión de la Dra. Pacheco— observaron detenidamente las imágenes internas y externas captadas por las cámaras de seguridad de la Comisaría.

Allí, se supo que se pudo ver cómo comenzó el incidente y cuándo el cabo le disparaba a su superior —con claras intenciones de matarlo— y corría detrás de él hasta perderlo de vista.

También las autoridades judiciales cuentan con pruebas, con las imágenes captadas por el móvil policial de la Comisaría 14.

Los patrulleros cuentan con un sistema de seguridad —interno y externo— que graba todo lo que sucede mientras el vehículo se encuentra en movimiento.

En dichas imágenes se pude ver el recorrido que realizan hasta dar con el cabo y cómo es reducido. La representante del MPF pidió además que se tome declaración a todos los funcionarios que se encontraban de guardia en la Comisaría 14 y al remisero que llevó al acusado hasta el barrio San Martín.

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