Región de la Mesopotamia Santiagueña: memoria viva, identidad y futuro
25.01.26 (Por Luis «Charly Carabajal – Periodista – Editor) Defender la Mesopotamia Santiagueña es defender lo que somos. Y proyectarla al futuro es asegurar que nuestra cultura siga viva, fuerte y orgullosa. La Mesopotamia Santiagueña es mucho más que un territorio: es memoria viva, raíz profunda y horizonte compartido. Es un espacio milenario donde el tiempo no se perdió, sino que se hizo cultura, tradición y comunidad. Pueblos y parajes con 300 y 400 años de historia, como señalaba Orestes Di Lullo, hablan de generaciones que sembraron fe, trabajo, lengua y costumbres en esta tierra generosa.
En sus más de diez departamentos quichua-hablantes late una identidad única, una forma de ver el mundo que combina la sabiduría ancestral con la esperanza del presente. Aquí, la geografía no es solo paisaje: es identidad. El monte, los ríos, los caminos de tierra y las capillas rurales forman parte de una espiritualidad cotidiana, de una cultura que se transmite en la palabra, en la música, en la fiesta patronal, en el trabajo del campo y en el deporte comunitario que une a los pueblos.
La Mesopotamia Santiagueña es historia, pero también es futuro. Es cultura viva, es producción, es fe, es solidaridad. Es la chacra familiar, el artesano, el pequeño productor, el club del pueblo, la escuela rural, el centro de jubilados, el carnaval y la procesión. Es un territorio con un potencial turístico diferencial, auténtico y profundamente humano, capaz de ofrecer experiencias que no se compran, sino que se sienten.
Este proyecto apuesta, en una primera etapa, a los niños y jóvenes de las escuelas y a nuestros adultos mayores, verdaderos guardianes de la memoria colectiva. Apostar al turismo cultural, educativo y comunitario es generar trabajo local, fortalecer la autoestima territorial y construir desarrollo con identidad. Es permitir que la gente del lugar sea protagonista, guía y narradora de su propia historia.
Toda iniciativa transformadora necesita del compromiso de los municipios de la Región de la Mesopotamia Santiagueña, que puedan crear áreas específicas de Turismo y Patrimonio Cultural. No siempre se trata de grandes recursos económicos: se trata de decisión política, de visión estratégica y de confianza en la capacidad de nuestra gente. Hay hombres y mujeres dispuestos a trabajar, a enseñar, a mostrar, a compartir sin pedir nada más que respeto y reconocimiento.
Desde la Red de Información Patrimonial y Cultural de la Mesopotamia Santiagueña creemos que llegó el tiempo de animarnos a mostrar lo que somos con orgullo. De abrir nuestras puertas, nuestras historias y nuestras tradiciones al mundo, sin perder nuestra esencia. De transformar la riqueza cultural, histórica, religiosa, productiva y deportiva en una oportunidad de desarrollo, cohesión social y dignidad territorial.
La Mesopotamia Santiagueña no es periferia: es centro de identidad. Es un lugar donde el pasado dialoga con el futuro y donde cada comunidad tiene algo valioso para contar. Honrar esa herencia es un acto de justicia con nuestros mayores y un compromiso con las generaciones que vienen. (Texto sobre idea – Raúl Jorge Castillo)
