VIDEO/Diego Ramos: Escalada de tensiones y contradicciones geopolíticas en el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela
Ramos, advirtió sobre las ambigüedades del discurso del expresidente Donald Trump, quien por un lado presenta la ofensiva contra Venezuela como una “operación policial”, mientras que el presidente Nicolás Maduro se declara prisionero de guerra, en un intento por enmarcar el conflicto dentro del derecho internacional humanitario. En efecto, el marco del recrudecimiento del conflicto internacional entre Estados Unidos y Venezuela, el politólogo Diego Ramos, en Noti Express, analizó un escenario geopolítico caracterizado por la complejidad, la contradicción y la reconfiguración permanente de actores y discursos.
Según Ramos, los acontecimientos que se suceden minuto a minuto en Venezuela revelan un tablero internacional inestable y profundamente contradictorio. En ese sentido, recordó que hasta hace pocas semanas se promovía internacionalmente la figura de Corina Machado como símbolo de la paz, construyendo un andamiaje político y mediático que la posicionaba como referente moral del conflicto. Sin embargo, esa narrativa se ve abruptamente tensionada cuando la propia dirigente legitima públicamente acciones militares y bombardeos sobre Caracas, su propio país, desnudando una profunda inconsistencia entre el discurso pacifista y la validación de la violencia armada.
Ramos también advirtió sobre las ambigüedades del discurso del expresidente Donald Trump, quien por un lado presenta la ofensiva contra Venezuela como una “operación policial”, mientras que el presidente Nicolás Maduro se declara prisionero de guerra, en un intento por enmarcar el conflicto dentro del derecho internacional humanitario. Estas definiciones no son menores: evidencian la disputa por el sentido político y jurídico del conflicto y por la legitimidad de los actores involucrados.
Asimismo, el analista subrayó otra contradicción central: durante años se intentó desconocer a Venezuela como sujeto pleno del orden jurídico internacional, pero en la coyuntura actual comienzan a evidenciarse conversaciones y canales de diálogo entre Washington y Caracas. Este giro implícito supone un reconocimiento de facto del gobierno venezolano y deja fuera de escena a figuras políticas que fueron promovidas como alternativas de poder, pero que hoy parecen haber perdido centralidad en la estrategia estadounidense.
Para Ramos, detrás de este entramado discursivo y diplomático subyace un interés estructural que nunca dejó de estar presente: el control del petróleo. Desde el inicio de la operación, Trump ha colocado reiteradamente el recurso energético en el centro de su narrativa, confirmando que la disputa no responde a valores abstractos como la democracia o los derechos humanos, sino a intereses económicos y geoestratégicos concretos.
Finalmente, el politólogo advirtió que este conflicto no puede leerse de manera aislada. Las recientes declaraciones de Trump sobre Groenlandia —territorio perteneciente a Dinamarca, país miembro de la OTAN— refuerzan la idea de una política exterior orientada a la expansión de zonas de influencia y al reposicionamiento de Estados Unidos en un mundo cada vez más multipolar.
En este contexto, el caso venezolano se inscribe como un capítulo más de una disputa global por recursos, poder y hegemonía, cuyas consecuencias exceden ampliamente las fronteras nacionales y obligan a América Latina a reflexionar, una vez más, sobre soberanía, autodeterminación y el lugar de la región en el nuevo orden internacional.
