Miguel Ángel Pichetto pidió anular la condena de Cristina Kirchner: «Son atribuciones del Congreso»
El diputado nacional dijo de “no hubo imparcialidad” al recordar que “los jueces de la Corte debieron apartarse porque venían de enfrentar un juicio político promovido por el propio partido de la acusada”.
Luego de expresarse en el mismo sentido el miércoles último, en el marco de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías, el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto ratificó públicamente su opinión respecto al fallo judicial que condenó a Cristina Fernández de Kirchner en la denominada “causa Vialidad”, sobre el cual pidió su “nulidad”.
Para el legislador bonaerense no hubo “imparcialidad” en el juicio que se llevó adelante y condenó a la dos veces Presidenta de la Nación, además de advertir sobre otras “irregularidades” que derivaron en un proceso donde “se afectaron el derecho a la defensa”.
“Creo que estamos ante un caso de gravedad”, dijo, y este jueves sostuvo que “tener presa a una figura que fue dos veces presidente y una vez vicepresidente de la Nación pone a la democracia en una situación de extrema fragilidad”, señalando además “la conducta de un jefe de Estado se debe evaluar bajo un procedimiento especial y no por la vía común”.
Mediante una publicación en X, en la que acompaña el video de su intervención ante la mencionada Comisión de la cámara baja, Pichetto aseguró que “se alteraron las reglas desde el primer día” y sostuvo que “tampoco hubo imparcialidad: los jueces de la Corte debieron apartarse porque venían de enfrentar un juicio político promovido por el propio partido de la acusada”.
“Ante tantas irregularidades y un tribunal incompleto, el Congreso no puede quedarse de brazos cruzados”, advirtió, asegurando que en el Congreso “tenemos la facultad de intervenir ante semejante gravedad institucional para declarar la nulidad de un fallo viciado y hacer valer el equilibrio de poderes”.
El texto completo de Miguel Ángel Pichetto
Tener presa a una figura que fue dos veces presidente y una vez vicepresidente de la Nación pone a la democracia en una situación de extrema fragilidad. La conducta de un jefe de Estado se debe evaluar bajo un procedimiento especial y no por la vía común.
Se alteraron las reglas desde el primer día: se incorporó a un juez que venía de otro tribunal, se trajo a un fiscal cuyo destino era Rosario para juzgar narcos y se limitó la posibilidad de apelar. Tampoco hubo imparcialidad: los jueces de la Corte debieron apartarse porque venían de enfrentar un juicio político promovido por el propio partido de la acusada.
Ante tantas irregularidades y un tribunal incompleto, el Congreso no puede quedarse de brazos cruzados. Tenemos la facultad de intervenir ante semejante gravedad institucional para declarar la nulidad de un fallo viciado y hacer valer el equilibrio de poderes.
