La libertad que San Martin soñó para América, hoy está en peligro.
Por Patricio Queirolo
Este 17 de agosto se conmemora el paso a la inmortalidad de José de San Martin, aquel americano que desde estas tierras, no solo pregonó con ideas sino con lucha y acción concreta, la libertad de medio continente. Aquella independencia de la corona española, significo por fin, después de siglos de dominación y colonialismo, la libertad de los pueblos de América del Sur para llevar sus propias riendas.
Sin embargo, esa dominación y colonialismo, vuelven a asomar por la región: Los países hermanos que entre San Martin desde el sur y Simón Bolívar desde el norte liberaron, se encuentran en peligro, acechados principalmente por la potencia del norte, pero más aun, por las ideas individualistas y de derecha que ganan adeptos, seducidos fácilmente debido a su incomprensión de la historia y convencidos por los “bots” de las redes sociales que replican los discursos orientados al individualismo y el odio, generando enemigos donde no los hay, dividiendo a nuestro propio pueblo.
“América Latina no se encuentra dividida porque es subdesarrollada, sino que es subdesarrollada porque está dividida.” Dice Abelardo Ramos, hoy más que nunca esa frase es real. Los gobiernos de nuestros países hermanos se pelean entre ellos (y nosotros con ellos); los pueblos son oprimidos y violentados, no solo por los palos de las fuerzas de seguridad, sino también por las políticas que “golpean” donde más duele. La derecha ha cooptado los gobiernos de varios países latinoamericanos y se regocijan en su falso discurso: La libertad.
Parece increíble que ese mismo concepto sea el que eligió San Martin para emancipar a nuestro país. “Un buen gobierno no está asegurado por la liberalidad de sus principios, pero sí por la influencia que tiene en la felicidad de los que obedecen.” Dice “don” José; que con simpleza explica cómo debemos vivir. No hace falta gritar “Viva la libertad” ni decirlo cada vez que se pueda, hace falta hacer feliz al pueblo que se gobierna, hace falta escucharlo, hace falta responderle a sus necesidades. Claramente hace falta un gobierno que de verdad pueda cumplir con el objetivo final: La felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria.
Recordar y reivindicar a San Martin, no solo consiste en saber fechas y conocer su vida y obra, reivindicar a San Martin es problematizarlo en la actualidad, es comprometerse e involucrarse en la creación de esa Patria cada vez grande, en la que todos y todas podamos convivir en paz y como hermanos. Elegir un camino como el de San Martin es despojarse de lo individual y buscar un sueño colectivo, es separar lo personal en busca de un bien mayor para todos; y eso en el presente parece cada vez más difícil. En una sociedad en donde desde la comodidad de los sillones, todos critican y despotrican a quienes si intentan construir una sociedad más justa, se vuelve cada vez más difícil vencer, pero tranquilos, no es de hoy: “Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar, no quieren mandar a sus hijos a la batalla, me dicen que enviarán tres sirvientes por cada hijo solo para no tener que pagar las multas, dicen que a ellos no les importa seguir siendo una colonia. Sus hijos quedan en sus casas gordos y cómodos, un día se sabrá que esta patria fue liberada por los pobres y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros que ya no volverán a ser esclavos de nadie.” Escribiría el Coronel Manuel de Olazábal sobre el enojo de San Martin con los tibios.
La historia nos llama hoy, en el presente, a ser soldados de la Patria; ya no con las armas, sino con el compromiso de construir una Patria más justa, esa Argentina grande con la que San Martín soñó, solo es posible si la realizamos entre todos y todas, esa Patria Grande con la que soñó Simón Bolívar solo es posible si nos abrazamos como hermanos latinoamericanos y luchamos contra la colonización actual. Unidos como hermanos podemos hacerle frente al individualismo, a la desinformación, a la “enemizacion” y la polarización.
“Divididos seremos esclavos: unidos estoy seguro que los batiremos.” José de San Martin.
