OPINION: BAJEN UN CAMBIO
Colaboración; Edmundo «Mundy» Fuster. Analista, Consultor y Columnista de Opinión
Entre el éxito de las planillas de cálculo y la violencia del discurso, el Gobierno camina por la cornisa de la tolerancia social, jugueteando con. el riesgo de ignorar el factor humano en la transición económica.
¿Se puede gobernar solo con la macroeconomía mientras se insulta al 95% de la prensa y se ignora el malestar de los jubilados y discapacitados?
Entre el éxito de los mercados y el ‘patoterismo’ discursivo, se erigen los riesgos de un esquema que divide al país entre amigos y enemigos, olvidando que en el medio hay personas que ya no pueden esperar más.»
BAJEN UN CAMBIO

BREVE INTODUCCIÓN
¿Se puede pretender transmitir un mensaje fundamentado, serio, coherente, en el tiempo que dura un video de TikTok? Seguro que sí, aunque para eso haya que ser un elegido como Gary Kasparov, con 190 de coeficiente intelectual y ganador del título mundial de ajedrez a los 22 años.
Como mi coeficiente intelectual está bastante lejos de esos guarismos, me encuentro limitado para expresar mis ideas en forma breve y concisa y por eso prefiero desarrollar los temas sin mayores pretensiones.
VOTANTES DE MILEI POR DECISIÓN
Es bastante posible que, entre los que se benefician con el modelo económico actual en cada uno de sus niveles – agrupando a los que la juntan en pala y a los que no la ven ni con binoculares, pero decidieron confiar en que el sacrificio de hoy redundará en un mañana venturoso y se llegue a buen puerto – alcancen al tercio de la población, que acompaño este proyecto, aún sin saber a ciencia cierta de que se trataba, más allá de los slogans de campaña.
Dentro de este mismo tercio de la población se encuentran también quienes pegaron un salto y se tomaron el atrevimiento de votar a este gobierno sin levantar la perdiz, hartos de los punteros que les hacían marchar por su propio negocio y que, si no iban, hasta los humillaban restringiendo la comida.
Comida que alguna vez entendieron que no se las daba ningún puntero ni ningún influyente, sino que era el propio Estado el que la pagaba con los impuestos de todos; pero hoy no tienen trabajo ni changas y se empiezan a hacer preguntas, recibiendo por respuesta que hay esperar, que tener paciencia.
Si querés a este grupo heterogéneo vestilo de violeta
VOTANTES DE MILEI POR DESCARTE
Otro tercio, el segundo está integrado por aquellos ciudadanos cuyo pensamiento ideológico no comparte las ideas del populismo, del asistencialismo ni del abolicionismo zaffaroniano; tradicionalmente eran votantes de espacios de centro-izquierda, socialdemócratas comprometidos con la libertad, la democracia y el respeto irrestricto de los valores cívicos, y de la centro-derecha moderada.
Ese tercio, integrado por el republicanismo verdadero, fue definitorio para el triunfo de Javier Milei.
Aunque el amarillo no les quede bien a todos, para simplificar vestilos así.
VOTANTES DE MASSA
El otro tercio, ligado al peronismo en todas sus variantes, ya sea por lealtad, sentimientos o recuerdos, constituye un electorado cautivo.
Vestilos a todos de celeste, y aunque tenga poco que ver este con aquel para la foto que posen y chau pinela.
EL GOBIERNO
El gobierno mantiene un mensaje dual, demasiado dual. Por un lado, se autopercibe como con un designio divino indiscutible, y al mismo tiempo presenta actitudes de autolesionarse de manera continua, seguida o sin pausa.
Esto es evidente en el insulto, el agravio y la descalificación; un planteo bien a la española: «Yo, o el caos».
Este mecanismo de inventar enemigos para cohesionar la fuerza propia es la exacerbación de la dicotomía amigo-enemigo formulada por Carl Schmitt. En este caso, los mayores “ellos” son los periodistas: se dice que solo un 5% son decentes y el 95% restante son «ensobrados», «psicópatas» o «basuras inmundas».
Este mecanismo, que podrá resultar simpático para algunos, a ese tercio de clase media intelectual demasiado empobrecida, que acompañó su candidatura para efectuar un corte con el proyecto clientelar, este mecanismo le gusta menos que dormir en una cama con clavos.
Realmente aburre, ofende y molesta, porque le hace flaco favor a la convivencia y genera violencia.
Otro aspecto evidente es “La negación”, un mecanismo de defensa para evitar la ansiedad. Esa negación es irritante al hablar de reactivación sin precisar el contexto: el agro y la energía mejoran, pero la construcción, el comercio y la industria manufacturera caen drásticamente, y casualmente son los que ocupan las mayores cantidades de mano de otra y generan el círculo virtuoso de trabajar, cobrar y gastar todo, dándole trabajo a todo el mundo. Esa gente, nuestra gente no compra propiedades en Miami ni gira a bancos off shore
Los alimentos subieron un 45% interanual y los servicios otro tanto; considerando que los jubilados y sectores medios han tenido aumentos apenas superiores al 25%, el malestar es lógico. Escuchar hablar del éxito del plan mientras el mismo Estado paga sueldos escandalosos realmente revuelve las tripas, al compararlo con el NO a todo por el equilibrio fiscal.
Se dice que todos estamos haciendo el sacrificio por el futuro, pero eso no es tan cierto cuando se recuerda que el ajuste lo iba a pagar «la casta», salvo que los viejos meados, los discapacitados y empleados públicos hayamos integrados en ese grupo nunca formalmente definido.
Quienes se ilusionaron con el mensaje de honestidad ven cómo saltan cosas inexplicables: $Libra, ANDis, PAMI, Fentanilo, el caso Adorni, o las propiedades en el exterior omitidas por funcionarios como el ex Secretario de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Economía Carlos Frugoni y parece que no es el único olvidadizo.
Si a esto le sumamos la inseguridad y el miedo a perder el trabajo, no llama la atención que los resultados macroeconómicos positivos convivan con una creciente presión social y baja notable de la consideración del presidente.
No se puede pasar de la mamadera al vaso con whisky sin escalas. Parece que quienes trazaron este plan no consideraron que había que prever la transición, porque en el medio lo que quedaba era algo quizás no muy importante para la Escuela Austríaca, pero sí para nosotros: gente, personas, seres humanos y hasta esos «viejos meados» que simplemente aportaron toda una vida.
Están a tiempo, pero apúrense; el reloj a veces parece que avanza demasiado rápido.
