El Dr. Luis Cabanillas llevó la voz de los reguladores latinoamericanos al encuentro internacional de ARIAE en Madrid
El presidente del ENRESE destacó que la independencia, la capacidad técnica y la fortaleza institucional de los organismos reguladores son condiciones esenciales para garantizar servicios energéticos seguros, continuos, accesibles y sostenibles.



El presidente del Ente Regulador de Energía de Santiago del Estero —ENRESE—, Dr. Luis Cabanillas, participó del encuentro anual de la Asociación Iberoamericana de Entidades Reguladoras de la Energía —ARIAE—, desarrollado entre el 11 y el 14 de mayo en la sede de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia —CNMC—, en Madrid, España.
La reunión internacional se llevó adelante bajo el lema “La independencia del regulador como pilar para la transición energética” y congregó a representantes de los organismos reguladores de los países iberoamericanos, junto con autoridades pertenecientes a la Asociación de Reguladores Energéticos de los Países de Lengua Oficial Portuguesa —RELOP—.
En representación de los países latinoamericanos, Cabanillas presentó un análisis de la experiencia regulatoria argentina y resaltó el papel estratégico que deben asumir los entes de control frente a la transformación tecnológica, económica y ambiental que atraviesa el sector energético.
Durante su exposición, explicó que la regulación energética comprende el conjunto de normas, organismos y mecanismos destinados a ordenar y controlar la generación, el transporte, la distribución y la comercialización de la energía.
En ese sentido, remarcó que la función regulatoria debe asegurar la continuidad y calidad del suministro, proteger los derechos de los consumidores, controlar a las empresas prestadoras, promover precios razonables y contribuir a la eficiencia y sostenibilidad de todo el sistema energético.
“La calidad del servicio eléctrico no depende exclusivamente de que la gestión sea pública, privada o mixta. Depende, fundamentalmente, de la fortaleza del ente regulador, de su independencia institucional, de su capacidad sancionatoria y de la claridad del marco normativo”, sostuvo Cabanillas.
El titular del ENRESE realizó además un recorrido por la evolución del sistema eléctrico argentino. Recordó que, a partir de las reformas implementadas durante la década de 1990 y de la sanción de la Ley Nacional N.º 24.065, el Estado dejó progresivamente su función de prestador directo para asumir un papel central como regulador y garante del funcionamiento del mercado.
A partir de esa transformación, la generación eléctrica adoptó un esquema competitivo, mientras que el transporte continuó configurado como un servicio público regulado y la distribución quedó organizada mediante concesiones sometidas al control de los organismos competentes.
Cabanillas señaló que la organización federal argentina permitió el desarrollo de diferentes modelos provinciales. Algunas jurisdicciones optaron por concesiones privadas; otras conservaron empresas públicas y varias avanzaron hacia sistemas mixtos, con participación estatal y gestión empresarial.
Sin embargo, enfatizó que ninguno de estos modelos garantiza por sí mismo mejores resultados.
“En todos los esquemas de gestión se necesita una regulación eficiente. Sin organismos técnicamente preparados, independientes y con facultades reales de fiscalización y sanción, no es posible garantizar un servicio seguro, continuo y accesible para la población”, afirmó.
El representante argentino también se refirió a la creación del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad —ENRGE—, constituido mediante el Decreto Nacional N.º 452/2025 en cumplimiento de la Ley N.º 27.742. El nuevo organismo unifica las funciones que anteriormente correspondían al ENRE y al ENARGAS, cuenta con autarquía e independencia funcional y presupuestaria, y es administrado por un directorio de cinco miembros.
En su presentación, Cabanillas advirtió además sobre los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector energético argentino: la reducción de subsidios y su impacto sobre los usuarios, la necesidad de sostener mecanismos de coordinación del sistema, las demoras en la ampliación del transporte eléctrico y la incorporación de sistemas de almacenamiento, así como el deterioro y la falta de modernización de numerosas redes de distribución.
También mencionó las interrupciones del servicio, las fluctuaciones de tensión, los armónicos eléctricos y otros problemas vinculados con instalaciones antiguas o con infraestructura que no acompañó el crecimiento de la demanda.
Otro de los aspectos destacados fue la necesidad de actualizar los marcos regulatorios. Cabanillas sostuvo que muchas normas vigentes fueron diseñadas para sistemas energéticos tradicionales y todavía no incorporan plenamente la generación distribuida, el almacenamiento mediante baterías, la digitalización de las redes, las energías renovables y las nuevas formas de participación de los usuarios.
“La transición energética exige reglas modernas, instituciones sólidas y organismos de control capaces de anticiparse a los cambios. El Estado debe garantizar una competencia justa, inversiones sostenibles y, principalmente, la protección de los usuarios”, expresó.
Declaración de Madrid
Durante el encuentro, los organismos integrantes de ARIAE y RELOP aprobaron la Declaración de Madrid, documento mediante el cual reafirmaron la independencia de los reguladores energéticos y la necesidad de contar con marcos normativos estables y previsibles.
La declaración también destacó la importancia de profundizar la cooperación internacional, fortalecer la formación técnica, incorporar herramientas digitales de supervisión, mejorar el funcionamiento de los mercados y proteger especialmente a los consumidores en situación de vulnerabilidad.
Las jornadas incluyeron la Asamblea General de ARIAE, la II Conferencia Internacional Conjunta ARIAE-RELOP, la XXVII Reunión Anual de Reguladores de Energía, un seminario sobre transición energética y una visita técnica al Centro de Control de Energías Renovables de Red Eléctrica de España y al despacho de cargas de ENAGAS.
La participación del Dr. Luis Cabanillas permitió incorporar al debate internacional la experiencia de los entes reguladores argentinos y provinciales, reafirmando la importancia del federalismo regulatorio y del fortalecimiento institucional como condiciones indispensables para afrontar los desafíos de la transición energética.
DECLARACION DE MADRID – TEXTO
El 12 de mayo de 2026, la ciudad de Madrid acogió la II Conferencia Internacional Conjunta entre la Asociación Iberoamericana de Entidades Reguladoras de la Energía (ARIAE) y la Asociación de Reguladores de la Energía de los Países de Habla Portuguesa (RELOP). Este evento, organizado por la Comisión Nacional de Mercados y Competencias (CNMC) de España, tuvo como tema central «La independencia del regulador como pilar para la transición energética».
En un contexto marcado por profundos desafíos y la necesidad de equilibrar tres dimensiones clave: seguridad energética, acceso a energía asequible y transición energética hacia la descarbonización, la Conferencia se centró en la importancia de disponer de unos reguladores competentes, independientes y con los recursos adecuados para cumplir su misión.
En este contexto, ARIAE y RELOP, que agrupan a reguladores energéticos de tres continentes, consideran que una regulación energética objetiva, transparente y no discriminatoria requiere instituciones reguladoras capaces de ejercer plenamente sus competencias, de manera autónoma e imparcial.
La independencia del regulador energético y una buena regulación, constituyen condiciones indispensables para garantizar que las decisiones empresariales adoptadas por los agentes energéticos se encuentran en línea con los objetivos a largo plazo de las políticas públicas, cuyo destino es el consumidor de energía.
Es importante promover marcos institucionales y legales que refuercen esta independencia del regulador y les aseguren condiciones estables, que permitan una ENCUENTRO ARIAE LA INDEPENDENCIA DEL REGULADORCOMO PILAR PARA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICAMADRID 2026 inversión continua en formación técnica, en modernización de procesos, digitalización, ciberseguridad y en el uso de herramientas avanzadas para el análisis y supervisión de los mercados, que faciliten la integración de las nuevas tecnologías sostenibles dentro del sistema energético.
Estas condiciones son fundamentales para la adopción de decisiones regulatorias sólidas y basadas en la evidencia. La independencia regulatoria solo es efectiva cuando va acompañada de recursos humanos cualificados y medios financieros adecuados, acordes a la creciente complejidad de las funciones reguladoras.
Por ello, reguladores debidamente formados son esenciales para estar al día con la evolución tecnológica, supervisar mercados cada vez más integrados e innovadores, promover la eficiencia energética, garantizar la asequibilidad de la energía, promover la sostenibilidad económica de las infraestructuras energéticas y garantizar el acceso y la protección de los consumidores, especialmente de los más vulnerables.
También se reconoce la importancia de promover instituciones reguladoras inclusivas y representativas, fomentando la igualdad de género en los organismos reguladores y a nivel de toma de decisiones, como un factor clave para fortalecer la calidad regulatoria, la diversidad de perspectivas y la legitimidad institucional. Además, se subraya la necesidad de reforzar la articulación entre la regulación energética y otras políticas públicas relevantes, concretamente los objetivos climáticos, de innovación y de cohesión social. Un enfoque integrado permite maximizar los beneficios de la transición energética, asegurando que los objetivos de descarbonización se alcancen de forma eficiente, justa y equilibrada.
En este contexto, el papel del regulador como agente técnico independiente es crucial para garantizar la coherencia regulatoria. ENCUENTRO ARIAE LA INDEPENDENCIA DEL REGULADORCOMO PILAR PARA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICAMADRID 2026
Finalmente, se reafirma que la cooperación internacional entre reguladores, el intercambio de buenas prácticas y la profundización del diálogo institucional entre ARIAE y RELOP, constituyen instrumentos esenciales para consolidar reguladores energéticos empoderados, independientes y técnicamente capaces, contribuyendo de esta forma a que los sistemas energéticos sean más seguros, justos, resilientes y sostenibles, en beneficio de los consumidores de energía y de las sociedades a las que sirven.
