Incendios, delitos ambientales e impunidad: el caso de Chubut
Se agrega un conmovedor posteo de una ciudadana argentina de la Patagonia, en medio de los incendios que están arrasando y destruyendo miles de hectáreas de bosques nativos.
En materia penal, los incendios intencionales constituyen delitos graves. El Código Penal argentino tipifica el delito de incendio y otros estragos (artículos 186 a 189), agravado cuando pone en peligro la vida, los bienes de terceros o afecta bosques, áreas protegidas e infraestructura pública. A ello se suman posibles delitos ambientales, como el daño agravado a bienes de uso público, la afectación de la biodiversidad, la contaminación del aire y del suelo, y la violación de normativas de protección del bosque nativo (Ley 26.331). En determinados contextos, estos hechos pueden vincularse además con asociaciones ilícitas, especulación inmobiliaria o apropiación ilegal de tierras.
Sin embargo, la norma rara vez se traduce en justicia efectiva. La investigación judicial de los incendios suele quedar atrapada en una combinación de falta de recursos técnicos, escasa voluntad política, fragmentación de competencias y una mirada que reduce el problema a “desastres naturales”, aun cuando existen indicios reiterados de intencionalidad. La ausencia de querellantes, la lentitud de las causas y la dificultad para seguir la ruta del dinero refuerzan este escenario.
La impunidad también se vincula con el manejo opaco de los fondos públicos destinados a la prevención y combate del fuego. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego y el Sistema Federal de Manejo del Fuego reciben partidas millonarias, pero los incendios avanzan sin aviones suficientes, brigadistas mal pagos y comunidades expuestas. La falta de control sobre el destino de esos recursos debilita la capacidad de respuesta del Estado y abre interrogantes que rara vez llegan a los tribunales.
En Chubut, como en otras provincias, el desafío es romper el círculo vicioso: incendios, emergencia, reconstrucción precaria y olvido judicial. Investigar quién prende fuego, quién se beneficia, quién omite controles y quién no investiga es una condición básica para proteger el ambiente, que la Constitución reconoce como un derecho colectivo. Sin justicia ambiental, los incendios dejan de ser una tragedia inevitable para convertirse en un negocio impune.
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“NOS DEJARON SOLOS”
El reclamo de una ciudadana argentina de la Patagonia, en medio de los incendios que están arrasando y destruyendo miles de hectáreas de bosques nativos.
La irresponsabilidad, ausencia y desidia de los gobiernos provinciales y nacional generan un sentimiento de angustia e impotencia no solo en los pobladores de las regiones afectadas, sino que comienzan a despertar un profundo rechazo en todo el país.
Las imágenes de una Patagonia prendida fuego son tan impactantes y dolorosas como la falta de asistencia y presencia del Estado.
En las próximas semanas, la sociedad tendrá la posibilidad de expresar su rechazo y hacer sentir su opinión cuando deban tratarse en el Congreso Nacional dos medidas directamente relacionadas con este tema, como permitir a extranjeros comprar todas las tierras que quieran en el país (cosa que ningún país del mundo permite) y la eliminación de la Ley de Manejo del Fuego, que permitiría realizar proyectos económicos en las tierras arrasadas por el fuego.
Los argentinos todavía estamos a tiempo de despertar para que no nos roben nuestro país en la cara.
