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VIDEO/Diego Ramos: Pensar y vivir las Pascuas desde la teología pública de Jesús

«Nos llama a comprometernos a bajar a los crucificados de nuestro tiempo. Bajar de la cruz a los que hoy siguen crucificados por las estructuras de injusticias de aquellos que se presentan como reyes» dijo el politólogo en diálogo con Luis «Charly» Carabajal en La Editorial Stream. El joven pensador fue convocado para reflexionar en el inicio del triduo Pascual, donde la cristiandad se encuentra conturbada, ante un mundo en constante peligro. Un tiempo impactado por guerras y violencia. Donde las guerras parecieran estar marcados por lo religioso. Fue requerido: «A qué nos convoca la pascua, desde dónde más uno puede reflexionar? Es solo un tiempo personal, individual? O será que también hay que pensarlo tal vez desde un compromiso, se podría decir ético cristiano…. vale pensar la Pascua desde una teología pública ¿De qué estamos hablando?

Señaló en la entrevista que «pensar y vivir las Pascuas desde la teología pública de Jesús implica no solo una experiencia personal de fé, también implica preguntarnos que parte ocupamos, que rol tenemos en la creación que construye más humanidad».

Añadió que «hoy vemos como muchos líderes del mundo juegan a ser Dioses, van detrás de una nueva creación, de un nuevo Génesis que contradice al Génesis de las Escrituras donde Dios les da la responsabilidad al hombre de una ética del cuidado. Dios les pide que gobiernen a las aves del cielo a las fieras , pero resulta que este Génesis de estos líderes buscan la destrucción, que nos gobiernen las bestias».

«Pero, agregó, aún hay algo más, aquel primer fraticidio de la Biblia, en el relato de Caín y Abel, la pregunta de Dios a ¿Caín dónde está tu hermano?, es un interrogante que sigue resonando con fuerza ¿dónde está tu hermano, que haces por él?».

Relató que «cuando Dios empieza a preparar la liberación del pueblo sometido al Faraón, parte lo que para nosotros sería una «conciencia social»…Dios escuchó el clamor, la aflicción de su pueblo por tanta opresión…»

Puntualizó Ramos que «Dios sigue con su plan de salvación y los proyecta desde el sentido jurídico, ético, equitativo, se trata de dignidad. Le va a pedir a Moisés que cada 50 años los esclavos recuperen su libertad, que se perdonen las dudas, se recupere la tierra…el Jubileo…este sentido de justicia, de comunidad justa, equitativa y libre se repite en el Jesús.»He venido a traer la vista a los ciegos y la liberación a los oprimidos» expresa el Galileo instaurando de nuevo ese Jubileo. La Teología Pública de Jesús se va alimentando de todo esto que venimos hablando».

Destaca otro hecho bíblico: «Pero hay algo más: La multiplicación de los panes en Tiberias , ese lugar en honor al al emperador Tiberius. En el corazón del imperio Jesús decide organizar a la gente para producir el mayor milagro del compartir los panes y los peces.Ante el hambre como un hecho político, Jesús responde con un hecho político…En Tiberias la Teología Pública de Jesús no es inocente, no es neutral».

Añade que «el encuentro de Jesús con Poncio Pilatos es la mayor expresión de que, aquel gran custodio de los intereses del imperio Romano, no puede encontrar amenaza alguna en Jesús ¿ Qué no supo descubrir, que no puede descifrar? Hay algo más allá que una ideología política, se trata de una nueva humanidad, es creación, es vida, es dignidad».

Ramos concluye. «La Teología Pública de Jesús nos desafía a una ética social cristiana, a rechazar a todos aquellos que pretenden ser reyes. La Teología Pública de Jesús no bendice Tiberias, no bendice a los emperadores ni a los reyes de este tiempo: No Kinds!. Después de la multiplicación de los panes, Jesús se da cuenta que quieren hacerlo rey, se va, huye… entiende que no es por ahí, NO KINDS!, no reyes que juegan a ser dioses en este mundo».

Sintesis

En clave de Pascua y en un mundo atravesado por guerras, desigualdad y crisis ética, el politólogo y teólogo Diego Ramos propone una lectura que desborda lo individual: la Pascua, sostiene, no es solo introspección espiritual, sino un llamado a la responsabilidad con el otro.

Desde lo que denomina “teología pública de Jesús”, Ramos plantea que la fe cristiana tiene una dimensión necesariamente social, política y comunitaria. Recupera la tradición bíblica —del Génesis al Evangelio— para mostrar un hilo conductor: la ética del cuidado, la responsabilidad por el prójimo y el rechazo a toda forma de opresión. La pregunta “¿qué has hecho con tu hermano?” reaparece como eje moral vigente en el siglo XXI.

En ese marco, interpreta la acción de Jesús como profundamente política en sentido ético: no de poder, sino de transformación. La multiplicación de los panes, leída como organización comunitaria y solidaridad, simboliza una economía alternativa basada en compartir; el Éxodo, como liberación frente a estructuras injustas; y la prédica de Jesús, como una pedagogía que interpela las condiciones concretas de vida.

Ramos advierte que la Pascua pierde sentido si se reduce al rito o a la contemplación pasiva del sufrimiento. Por el contrario, exige compromiso activo: “bajar de la cruz a los crucificados de hoy”, es decir, a quienes padecen exclusión, pobreza o violencia estructural.

En esa línea, cuestiona los sistemas que reproducen desigualdad —particularmente el neoliberalismo— y reivindica una fe que no se desentiende de la realidad material. Para Ramos, fe y política no se oponen: se entrelazan en una ética de la humanización.

Así, la Pascua aparece como un tiempo de conversión integral: personal, pero también colectiva. Un llamado a construir comunidad, asumir responsabilidades históricas y resistir toda lógica que deshumanice. Porque, concluye, la verdadera resurrección se juega en la vida concreta de los otros.

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